“Danza de tornados blancos de largas
cabelleras,
Salpican luminosos el tránsito de
las almas,
Traspasando de agonía entre la vida
y la muerte.
Con todos los pecados del hombre,
Hambre de silencio, lujuria de
pesadumbre
Escribiendo en los árboles de
conciencia
De la traspiración de una expresión poética,
Oculto en un jacal de miedo, ante la
presencia innata
Siempre el protector de las aura de
semejanzas.
Sorpresa avisa, mientras protege el
alma,
Un secreto del mas allá que renace
En la cristalina agua, del manantial
supremo