Arrastrando tus
descalzos en las quemadas siembras
Correteando las lombrices de la tierra
Sin comprender, porque hay hambre
Que llevan a constantes llantos de soledad.
El estómago aun vacío, con dos sorbos de café,
Camiseta a medio ombligo, en traje de fatiga,
Saboreándote los dedos, sucios de saliva
Y cargando una panza prominente de lombrices,
Mientras el pelo fino y descolorido
Se ralea con los rayos del sol, en escasez.
La marea se hace increíble en pleno juego
O te toca, juegar de papa con los hermanos
Otras cuatro bocas pendientes de alimento,
Con escasas tortillas a medio tostar,
Una braza que calienta una pócima de hierbas
Y semillas que revientan solas en el comal.
Mientras la madre pariendo a otro integrante
Con la esperanza que traiga pan bajo el brazo
Apenas vida, de su cuerpo el escaso líquido
materno
Sin esperanza, que no alcanzó peso en el
vientre.
Condenados a una muerte prematura
Entorpecen su camino, sin comida.
Que pende de un hilo la quimera de futuro
¡EN FIN!.
Desnutrido
muere, en un año se sustituye.
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